Melamina

El tablero de melamina es el más utilizado en cocina para realizar puertas y armazones de muebles, porque es versátil en los acabados, fácil de limpiar, económico y tiene una baja emisión de formaldehído, siempre controlada.

¿Qué es la melamina?
Características de la melamina
Armazones de muebles de cocina de melamina
Puertas de cocina de melamina
Cómo limpiar una cocina de melamina

¿Qué es la melamina?

La melamina es un tablero de partículas de madera revestido en ambos lados por sendas hojas de papel decorativo, impregnadas de resina a base de melamina, de ahí su nombre. Durante el proceso, denominado “ennoblecimiento”, en que se fijan las dos hojas mediante una plancha, el tablero adquiere las características estéticas y táctiles elegidas. En esta fase se imprimen los dibujos y relieves de la madera o el cemento que se va a reproducir para obtener aquellos efectos tan de moda y seguir así las tendencias del mobiliario a precio asequible. La melamina es, de hecho, económica y bonita: es fácil y rápida de trabajar, con superficies ya “acabadas” que no requieren pintura; y los papeles decorativos son cada vez más realistas, además de ser duros y resistentes a los arañazos y a los disolventes, algo muy apreciado en la vida cotidiana de la cocina.

Características de la melamina

La melamina es muy utilizada en los muebles de cocina porque es muy resistente a los arañazos y a las manchas, es económica y ofrece una amplia gama de opciones estéticas, desde melaminas coloreadas en numerosos colores hasta la reproducción de diversas maderas, desde el efecto cemento hasta el efecto tejido. El acabado de melamina debe aplicarse sobre paneles sin tratar de partículas de madera con una emisión mínima de formaldehído (clase E1, UNI EN 13986/2005).

Armazones de muebles de cocina de melamina

A menudo la melamina se utiliza también para el armazón de los muebles, es decir, para su estructura. Doimo Cucine, por ejemplo, no se limita a cumplir con la normativa europea en vigor para los armazones de los muebles y utiliza los tableros de melamina más eficientes disponibles en el mercado. Se trata de tableros de melamina ecológicos, realizados en su totalidad con madera reciclada: cuentan con la certificación FSC (tipo P3), es decir, son válidos para el uso en ambientes húmedos como la cocina, y sus valores de emisión de formaldehído cumplen con los límites impuestos por la regulación F **** japonesa (Four Stars), hasta cinco veces más bajos que los requeridos por las normativas europeas.

Puertas de cocina de melamina

En la cocina, los tableros de melamina se utilizan para las puertas, principalmente porque están disponibles en una gran cantidad de acabados y porque son muy resistentes. Pueden estar compuestos de varios tipos y tener diferentes grosores, según sea el fabricante y la colección. Doimo Cucine, por ejemplo, utiliza para las puertas tableros de melamina con grosores finales de 14, 20 o 23 mm, según la colección.

Cómo limpiar una cocina de melamina

Para la limpieza diaria debe utilizarse un paño suave o de microfibra y un producto de limpieza neutro. Además, es importante secar rápidamente cualquier resto de agua, vino, café, aceite u otros líquidos.
Cuando la suciedad sea más importante se pueden utilizar cepillos suaves y/o esponjas con un productor de limpieza líquido o neutro, y luego eliminar los restos del limpiador con un paño seco para evitar que queden rayas y zonas opacas.

En caso de:

  • manchas debidas a la cal, use una esponja escurrida con agua tibia o un poco de vinagre
  • manchas de tinta, intervenga rápidamente con un paño empapado en un producto de limpieza o alcohol desnaturalizado; este último con precaución y solo si las instrucciones del producto lo permiten.

Evite el uso de:

  • estropajos de acero
  • productos abrasivos
  • detergentes en polvo
  • acetona y cualquier otro disolvente y diluyente

Para mantener una cocina de melamina durante mucho tiempo es aconsejable no dejar los tableros de melamina en contacto directo con objetos que puedan liberar mucho calor, como cacerolas, cafeteras, planchas, etc., y comprobar que el horno u otros electrodomésticos apoyados estén bien aislados para que no se produzca un sobrecalentamiento que, con el tiempo, puede causar roturas o alterar el color.